viernes, 7 de octubre de 2011

Etnografía

Muy grosso modo, etimológicamente etnografía está compuesta por los términos etnos que significa pueblo, raza, o conjunto de personas relacionadas de alguna manera por un conjunto de características donde resaltan más no limitan, la convivencia en un mismo espacio-tiempo; y grafía que significa descripción, tratado, o representación gráfica de algo. En este sentido, podría entonces entenderse la etnografía como la descripción o representación de un conjunto determinado de personas.
A este respecto es interesante ver que tal como plantea Guber (2001)

Mucho antes de que se sistematizara en los medios académicos de occidente, el termino etnografía era acuñado por un asesor de la administración imperial rusa, August Scholezer, profesor de la Universidad de Gottinga, quien sugirió el neologismo ‘etnografía’ en 1770 para designar a la ‘ciencia de los pueblos y las naciones’. (pág. 11)

Para esta misma autora, la etnografía puede ser entendida como enfoque, como método y como texto. En este sentido, “como enfoque la etnografía es una concepción y práctica de conocimiento que busca comprender los fenómenos sociales desde la perspectiva de sus miembros [entendidos como ‘actores’, ‘agentes’ o ‘sujetos sociales’]” (Guber, 2001, pág. 12 y 13).

Esto implica que a diferencia del enfoque clásico de investigación, la etnografía pretende captar la forma subjetiva en que los individuos comprenden e interactúan entre sí y con el ambiente que los rodea, es decir, el investigador etnográfico, para lograr su objetivo de comprender los fenómenos desde los sujetos, debe primero captar los símbolos y los significados a través de los cuales los individuos de un conjunto social determinado interactúan, por lo que “como un, método… la etnografía es el conjunto de actividades que se suele designar como ‘trabajo de campo’, y cuyo resultado se emplea como evidencia para la descripción” (Guber, 2001, pág. 15).

Dicha descripción no es más que la traducción de una cultura a otra, empero “como saben los traductores, los términos de una lengua no siempre corresponden a los de otra. Hay prácticas y nociones que no tienen correlato en el sistema cultural al que pertenece el investigador” (Guber, 2001, pág. 16).

Más que solo limitarse a traducir, el investigador, debe encontrar la forma de hacer inteligible las prácticas y nociones de una cultura a otra, teniendo en cuenta que el sistema de normas, valores y creencias de una cultura puede no ser compatible con el sistema de la otra, encontrando incluso algunas que choquen, por lo que el trabajo en cierta manera político y diplomático que debe hacer el investigador resulta importante, en tanto debe evitar que la subjetividad de su carga de normas, valores y creencias, afecten la investigación así como evitar el llamado etnocentrismo, es decir, enfocar todos los aspectos de la realidad única y exclusivamente desde la visión de los sujetos estudiados.

Finalmente dicha interpretación, se presenta en un trabajo que puede ser escrito o multimedia dependiendo de las exigencias de la academia a la que pertenezca el científico, entrando así en la tercera acepción del término, donde el investigador, hace interactuar, las preconcepciones teóricas que tenga con los datos recogidos del campo, ya sea para confirmarlos o refutarlos, y en la mayoría de los casos para construir nuevas teorías, nuevos conceptos orientados a generar conocimientos más generales en cuanto a lo que la comprensión del hombre se refiere. (Guber, 2001)

Metodológicamente hablando, la investigación etnográfica no tiene un diseño predefinido, por lo que se caracteriza por ser emergente, dado que los sujetos del estudio y el ambiente en general, serán los que indiquen qué técnicas e instrumentos serán los más adecuados. Aunado a esto, resulta importante resaltar que dadas las características de este tipo de investigación, las técnicas dominantes son la observación participante y la entrevista no dirigida.

Para que el investigador pueda alcanzar el propósito de su investigación de manera adecuada, este debe integrarse con la comunidad que investiga, por lo que la observación participante resulta particularmente poderosa en este tipo de investigación, pues no es solo que el investigador observa la realidad, sino que interactúa con ella y la manipula, lo que le permite captar con mayor claridad, no solo los símbolos, sino su significado y su importancia dentro del sistema de valores y creencias de la comunidad. En este sentido

Desde el naturalismo y variantes del interpretativismo, los fenómenos socioculturales no pueden estudiarse de manera externa pues cada acto, cada gesto, cobra sentido más allá de su apariencia física, en los significados que le atribuyen los actores. El único medio para acceder a esos significados que los sujetos negocian e intercambian, es la vivencia, la posibilidad de experimentar en carne propia esos sentidos. (Guber, 2001, pág. 59)

En este mismo orden de ideas, la entrevista no directiva, es una técnica que a diferencia de la entrevista clásica, se caracteriza fundamentalmente porque no pretende realizar preguntas orientadas a extraer lo que él previamente estaba interesado en conocer, sino que más bien pretende captar de las conversaciones con los individuos, aquellos temas y problemáticas que los informantes deciden resaltar a través de su propia lógica, lo que resulta en un cambio significativo, pues ya no es el investigador quien guía la entrevista, sino el entrevistado con sus problemáticas y sus necesidades.

Todo esto plantea una forma diametralmente distinta de investigar de la establecida por los positivistas lógicos pues desde su concepción filosófica, su propósito y su método, rompe con todos los cánones establecidos por el método científico al dar mayor importancia al sujeto que al investigador en todo el proceso, y exigir por parte del investigador la convivencia con los sujetos a fin de comprender sus símbolos, sus significados y sus formas de relación, más allá de lo meramente lógico y racional, para entrar también en el campo afectivo y emocional.

Referencias.

Guber, R. (2001). La Etnografía. Método campo y reflexividad. Bogota: NORMA.