jueves, 13 de octubre de 2011

Postpositivismo y paradigma emergente

En el devenir histórico de la ciencia, un punto importante en su desarrollo, fue el paso del estudio teológico al estudio positivo y científico de la realidad impulsado por las propuestas de Bacon, Galileo, Descartes y Newton, entre otros. (Martínez, 2000)

En este sentido, la física como ciencia encargada de estudiar la naturaleza fue altamente influenciada por los postulados de estos autores, y en cierta medida, se considera que el llamado paradigma clásico de la física nace de la conjunción de las premisas básicas propuestas por estos, siendo las que ulteriormente influenciarían los postulados de Comte para el estudio de lo que él mismo denominó hechos sociales.

Tal como nos recuerda Martínez (2000) fue Bacon quien planteó que la única forma correcta de abordar la naturaleza, sería a partir de la experiencia, la observación y el contacto directo a partir de un método inductivo. Por su parte, Galileo planteo que las matemáticas eran la herramienta perfecta para describir la naturaleza, pues según él, dios habría escrito el libro de la naturaleza en lenguaje matemático. Aunado a esto, es Descartes quien confecciona uno de los postulados más importantes del paradigma clásico como lo es la objetividad pues plantea que la naturaleza puede ser descrita más allá de la referencia del investigador, siendo la atomización de la realidad uno de sus principales fundamentos; siendo finalmente Newton, quien con su ley de gravitación universal cierra el círculo dentro del cual se movería cualquier ciencia o científico valorando  “más los datos observados directamente en la naturaleza que los estudios basados en la revelación y en las obras de la antigüedad.”

Empero es Hertz con sus dos libros sobre Los principios de la Mecánica, quien reconstruye la física y da los primeros lineamientos claros sobre cómo estudiar la naturaleza. Es importante destacar, que tanto Newton como Hertz planteaban que sus propuestas, pretendían el estudio de la naturaleza, mas nunca se atrevieron a utilizar la misma lógica para el estudio de lo humano y de hecho, consideraban que no podían asegurar que el estudio de lo humano con estos métodos, produjera resultados, o incluso resultados válidos. En este sentido, en su primer libro, Hertz expone una serie de ideas y preposiciones sobre los tres constructos que le darían forma a toda su teoría como lo son: tiempo, espacio y masa. A este respecto, tal como plantea Martínez (2000)

Después de cuarenta páginas de Introducción, que dan una visión general de la problemática que se va a tratar, la obra comienza con la siguiente Nota Introductoria, para aclarar todo su procedimiento epistemológico:
‘El contenido del primer libro es completamente independiente de la experiencia. Todas las aseveraciones que se hacen son juicios a priori en el sentido de Kant. Se basan en las leyes de la intuición interna de la persona y sobre las formas lógicas que ella sigue cuando hace las aseveraciones; estas afirmaciones no tienen ninguna otra conexión con la experiencia externa que las que tienen estas intuiciones y formas’.

Es decir, este primer libro está construido básicamente de manera deductiva a partir de los conocimientos previos del autor provenientes del estudio de las teorías que autores anteriores habían planteado, para posteriormente en el segundo libro, dar validez a esos tres constructos sobre los que fundamenta su mecánica (tiempo, espacio y masa) a partir de la experiencia, siendo esto un hito significativo en cuanto a la forma de hacer ciencia durante el siglo XX pues este método utilizado por Hertz (creación de constructos deductivamente a partir del estudio de lo ya existente, y la posterior validación de dichos constructos a partir de una experiencia inductiva) para el estudio de la mecánica, fue tomado por todas las ciencias quienes posteriormente “imitarán a la mecánica y tendremos un Mecanicismo General, donde todo se explicará a través de la relación causa-efecto por medio de variables independientes y dependientes.” (Martínez, 2000)

En este mismo orden, Wittgestein plantea durante la primera mitad del siglo XX que es el lenguaje lo que permitiría entender la realidad, pues desde su perspectiva, este era una expresión fiel de la misma. Estas ideas fueron introducidas al mundo científico por Rusell quien le dio el impulso requerido para su aceptación, y resultó en uno de los fundamentos de los planteamientos que posteriormente hiciera el Círculo de Viena, para quienes tratar con el lenguaje, era tratar con la realidad misma. Empero es el mismo Wittgestein al igual que Gödel quienes se ocupan posteriormente de atacar estas ideas, pues él mismo considera que el lenguaje está íntima e indivisiblemente atado a las condiciones socio-históricas en las que se desarrolla, por lo que no es una representación fiel de la realidad, convirtiéndose así en uno de los primeros pensadores postpositivistas. (Martínez, 2000)

En este sentido, serán la teoría de la Gestalt propuesta por Wertheimer y complementada por Khöler y Koffka a mediados del siglo pasado conjuntamente con la teoría cuántica propuesta por el premio nobel Erwin Schrödinger, las que definitivamente romperán con el paradigma positivista para dar paso a una nueva forma de abordar la realidad conocida como postpositivista pues considera que: “la actitud científica ha de ser reconstruida, que la ciencia ha de rehacerse de nuevo” (Schrödinger, 1967 citado por Martínez, 2000).

En este sentido, el pensamiento postpositivista o paradigma emergente comienza a surgir a partir del simposio internacional de teorías científicas llevado a cabo en la ciudad de Chicago en 1969 donde ideas como que el lenguaje matemático es un agregado a nuestras formas de lenguaje para comprender la realidad, la no extrapolación de la mecánica a otras ciencias, entre muchas otras ideas, implicaron el abandono por parte de los filósofos de la ciencia, de la concepción positivista lógica debido “a dificultades intrínsecas insuperables.” (Popper, 1977; citado por Martínez, 2000).

En este sentido, en orden para reconstruir la ciencia, debemos partir de comprender cómo conocemos, y entender que la ciencia tiene límites que vienen dados tanto por sus métodos, como por la atomización descarteana de la realidad en disciplinas para comprenderla mejor. Aunado a esto, nuestras aseveraciones más que afirmaciones sobre la realidad son apreciaciones mediadas por nuestra percepción de la misma.

Es precisamente aquí, donde tiene preponderancia la teoría gestáltica según la cual, la realidad es más que la suma de sus partes. Es importante recordar que para los positivistas, la forma de acercarnos a la realidad, es a través de nuestros cinco sentidos, por lo que lo que podemos ver, oir, oler, sentir y probar, es decir, lo que percibimos con nuestros sentidos, son una copia fiel de la realidad, a lo que la Gestalt responde que no es del todo así, que realmente lo que hacemos es “un proceso de extracción y selección de información relevante (proveniente de nuestros sentidos) encargado de generar un estado de claridad y lucidez conciente (SIC) que permita el desempeño dentro del mayor grado de racionalidad y coherencia posible con el mundo circundante.” (Oviedo, 2004)

Esto significa que uno de los fundamentos del positivismo como lo es la objetividad se tambalea, en tanto los fundamentos del método como lo son la observación y la experiencia, estarán mediadas tanto por las experiencias como por los conocimientos previos del investigador, por lo que los resultados de la investigación, opuestamente  a lo que planteaba Descartes, estarán indudablemente enmarcados, e influenciados por la estructura cognitiva previa del investigador, rompiendo con la concepción de tabula rasa. Esto supone, la aparición de una serie de antinomias o “contradicciones entre dos principios racionales” (DRAE, 2001) como lo son: sujeto-objeto, lenguaje-realidad, partes-todo, filosofía-ciencia y libertad-necesidad.

En este sentido, la antinomia lenguaje-realidad tal como ya describimos anteriormente, proviene básicamente de los planteamientos de Schrödinger, para quien en un primer momento eran una misma cosa, y de hecho, a partir del estudio del lenguaje, podía perfectamente entenderse la realidad. Esta idea fue desarrollada por el círculo de Viena, y comenzó a ser refutada posteriormente por el mismo Schrödinger, pues consideró que eran conceptos diametralmente diferentes, y además, que no estaban tan relacionados como pensaba.

Por su parte, la antinomia partes-todo, es ampliamente discutida por los Gestalistas, en parte como respuesta a la atomización de la realidad propuesta por Descartes para poder comprenderla, y según la cual, el estudio de una parte, permitiría explicar la naturaleza en pleno, pues desde su punto de vista, lo importante no es tanto el estudio por partes de la realidad, sino la realidad en sí misma como un todo integral y complejo.

En este orden de ideas, la antinomia sujeto-objeto, es ampliamente discutida con especial ahínco  dentro de las ciencias sociales, pues en esta rama, dentro del paradigma positivista, lo realmente importante es el estudio del hecho social, considerando al sujeto como un objeto mas del hecho a estudiar. Husserl y Heidegger rompen con esta concepción, al plantear la filosofía fenomenológica, planteamiento según el cual, se deben tener en cuenta las implicaciones éticas y morales en las que incurra la innovación científica desobjetivando así el sujeto, y dándole un lugar preponderante en el desarrollo científico, pues desde su perspectiva, más importante que el avance objetivo de la ciencia, lo realmente importante es el impacto ético-moral que sobre las personas tengan dichos avances.

Por su parte la antinomia filosofía-ciencia consiste en separar ambas formas de abordar la realidad por parte de los positivistas en tanto la filosofía la consideraban una forma de comprender la realidad más orientada a lo nouménico mientras que la ciencia estaba más orientada a lo racional, lo lógico. Desde este punto de vista, la ciencia es para los positivistas la única forma correcta de obtener conocimientos, y para los neopositivistas, la filosofía simplemente se encarga de que los métodos usados por la ciencia, sean universalmente aceptables en tanto permitiesen ser utilizados por cualquier ciencia. En este sentido, para los postpositivistas ambas son formas validas de comprender la realidad, y se humaniza la ciencia a partir del análisis de las implicaciones ético-morales tanto de sus avances como de su método desde la filosofía.

Finalmente la antinomia libertad-necesidad resulta ampliamente discutida por Kant en la crítica de la razón pura, y pretende resolverla a partir de la separación entre las cosas mismas de nuestra estructura de conocimiento de lo real. “en este sentido, la contradicción no estribaría en rigor, en la realidad misma, sino tan solo en nuestro modo de conocerla.” Empero Hegel hace una fuerte crítica de este planteamiento al plantear que Kant dejó la resolución de esta antinomia a un espacio meramente subjetivo, ya que los dos constructos no son mutuamente excluyentes.

En este sentido, son estas antinomias las que darán forma a un paradigma u otro, y será la investigación holística uno de las principales manifestaciones del paradigma emergente en los procesos de investigación científica, siendo la pluridisciplinariedad o el análisis de un mismo hecho o fenómeno desde diversas disciplinas, un avance significativo de la forma de abordar la realidad propuesta por el postpositivismo.

En este mismo orden de ideas, un ejemplo claro de pluridisciplinariedad es el hecho de que la ciencia educativa actual, está muy influenciada por los avances en cuanto a constructos como aprendizaje, y comportamiento individual hechos por la psicología y los avances relacionados con el comportamiento de las personas en sus distintas formas de agrupación hechos por la sociología. Empero la pluridisciplinariedad plantea que cada una de las ciencias analiza un mismo hecho o fenómeno desde su perspectiva particular, y será el investigador quien desde su arista particular (educativa, psicológica o sociológica, retomando el ejemplo anterior) reconstruirá los constructos, tomando de cada disciplina lo que requiera.

Esto sin duda, representa una nueva forma de crear conocimiento que trae consigo más ventajas que desventajas, en tanto permite atar cabos aparentemente aislados por estar en islas aparentemente separadas denominadas disciplinas.

A este respecto Morin (2005) cita a Labyrie para quien “cuando uno no encuentra la solución en una disciplina, la solución viene desde afuera de la disciplina”, recordándonos que la realidad es una y compleja, y que será la interacción entre las ciencias la que permitirá lograr un mejor conocimiento de la misma en tanto el conocimiento es una construcción humana que se alimenta de todas las disciplinas con el fin de comprender la realidad desde lo natural, desde lo humano, y teniendo en cuenta las implicaciones de la innovación científica ya no para dominar la naturaleza como pretendía Newton, sino más bien, para comprender la naturaleza dialéctica de la interacción entre las personas y el medio que las rodea.

Referencias

Martínez M (2000) Origen, Auge y Ocaso del Método Científico Tradicional en las Ciencias Humanas. Anthropos: publicación del Instituto Superior Salesiano de Filosofía y Educación (40) págs. 7-36
Oviedo G (2004) La definición del concepto de percepción en psicología con base en la teoría Gestalt. Revista de Estudios Sociales (18) pág. 84-89
Morin (2005) Sobre la interdisciplinariedad. [Documento en red] disponible:http://www.scribd.com/doc/40956968/Morin-Sobre-La-Interdisciplinaridad

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